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Deia

2006-06-11 "Te viene muy bien viajar para ver y entender por qué la gente emigra" | Elena Guisasola

Jon Arretxe. Balledor

Los libros de Jon Arretxe son una auténtica radiografía de los países a los que ha viajado. Su curiosidad le ha llevado a África, Asia y al Amazonia. En su último libro, "Griot", relata los hechos y las personas con las que se encontró en Burkina Fasso y transmite una visión muy diferente a la de las pateras y la desesperación a las que estamos acostumbrados.

¿Qué le lanzó a ir a África?

Hace once años hice mi primer viaje auténtico a Mali, Senegal y Argelia. Antes había estado alguna vez, pero más en plan turista. Este último viaje lo hice porque tenía ganas de volver y Aissa, la chica que sale en la portada, me dio la excusa.

¿Qué encontró allí?

Sobre todo buena gente. Aquí tenemos un poco una idea deformada de lo que es África, de lo que llega de allí, cómo llega... Pero son muy buena gente. Gente muy hospitalaria, con mucho respecto por los mayores, muy acogedora, muy simpática... Y hay personas de todo tipo. Ni son todos pobrecitos que se mueren de hambre, ni desesperados que quieren venir aquí... Hay de todo, como en todos lados.

Eso queda muy reflejado en su libro. Habla de personas y vidas diferentes que ha encontrado allí, y que juntas representan a todo un país...

Eso es. Quiero enseñar todo lo que hay, hacer una especie de radiografía de lo que es África hoy en día y mostrar como hay de todo. Hay africanos que quieren venir aquí, otros que se quieren quedar allí, en su país, y que están a gusto. Hay europeos que se van a vivir allí porque no encuentran su sitio aquí. También los hay que se buscan la vida como pueden, con mucha imaginación. Hay griots, artistas de estos que griotan, que hacen lo que pueden. Bailan, cantan, alegran las fiestas, cuentan chistes... Lo que sea para ganarse la vida. He intentado, en la medida de lo posible, reflejar lo que es África por medio de este libro.

Y de todos se puede aprender algo, ¿verdad?

Claro que sí. Nosotros conocemos lo que nos llega aquí. Que vienen todos desesperados, muertos de hambre, porque allí son unos desgraciados... Pero vas allí y aprendes muchísimo. Ves la calma con la que se toman la vida, la falta de estrés, para bien y para mal, porque a veces te desesperas con ellos, sobre todo esa hospitalidad que es todo lo contrario que lo que hacemos nosotros aquí. Allí ven un blanco y para ellos es un honor invitarte a su casa a tomar un té. La solidaridad que tienen entre ellos, la idea de la familia... Allí nunca dejarán a un familiar tirado aunque sea un familiar lejano. Aquí metemos a las personas mayores en los asilos para librarnos de ellos. Allí es todo lo contrario.

En su libro se ve que ha disfrutado, pero también que ha pasado malos momentos...

Sí, me puse enfermo, me deshidraté por el calor que hacía allí. Aquí era invierno, y allí había más de treinta grados todos los días. Hacía mucho calor. El agua no es muy sana para nosotros porque no estamos acostumbrados. Cuando me puse enfermo me ayudaron mucho. Un doctor me trató gratis. Pero eso es la realidad. Hay que pasar buenos y malos momentos para aprender lo que es la vida, y en el libro aparecen todos esos.

¿Espera que esa realidad llegue a todos lo que lean su libro?

Claro. Lo mejor es ir allí y ver lo que hay de verdad. Pero para el que no puede, no quiere, le da miedo o no le apetece intento ofrecer esa oportunidad con este libro.

¿Tiene ganas de volver?

Sí porque además nunca se vuelve, siempre es diferente aunque vayas otra vez al mismo sitio. Vas a conocer gente diferente, vas a tener otras experiencias y vas a ser una experiencia nueva.

¿Ha notado algún cambio significativo desde la última vez que estuvo?

Que han cambiado mucho los tiempos, pero que así y todo en algunos sitios cambian más lentamente, como allí, por ejemplo. Aquí la vida pasa rápidamente. De un año para otro, cambia. Allí, por suerte, más lentamente.

En su libro casi no hay narrador, ni descripciones. ¿Es una manera de dar más importancia a los personajes?

Ése es mi estilo. No me gustan las florituras ni ponerlo bonito. Me gusta más ir al grano, con un estilo claro y con capítulos cortos y concisos en los que se cuente lo que yo quiero que se cuente, sin dar demasiadas vueltas ni aburrir al lector. Me gusta ese tipo de libros, como lector y también como escritor.

¿Ha entendido mejor la inmigración después de estos viajes?

Ya la entendía antes de ir. Te viene muy bien viajar para ver y entender por qué la gente emigra. En este caso jugándose la vida muchos de ellos.

¿Qué opina de la valla de Marruecos?

Me da mucha pena y rabia. Sobre todo por la imagen que tenemos. Y luego ves cómo son los africanos en el África de verdad. Lo buena gente que son y te da rabia que aquí les veamos casi como delincuentes. También el pensar que muchos de los que conocí allí, que me dijeron que iban a venir, puede que estén muriéndose. Ellos no abren las puertas de sus casas y nosotros, por el contrario, construimos vallas...

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