Toribio Altzaga

Durante la Segunda Guerra Carlista, se refugió en Ziburu, donde escribió su primera obra, Aterako gara (1888). Participó en la representación de Iriyarena, de Marzelino Soroa, y, a partir de entonces, su vida quedó ligada al teatro para siempre. En la senda de Soroa, escribió tanto óperas, Txanton Piperri (1899) y Anboto eta Gli Kornamenti (1906), como piezas de teatro, Santo Tomas'eko feriya (1894), Axenti eta Kontxesi (1914), Bernaiño'ren larriyak (1915), Oleskari berriya (1916), Txibiribiri (1918), Andre Joxepa Tronpeta (1921), Eleizatxoko ardazlea y Eserez ta festa (1922), Etxietan, Zalaparta, Amantxi, Tan tarrantan eta Zanpantzar (1923). También hizo traducciones, como el Ramuntcho (1920), de Pierre Loti, y el Macbeth (Irritza, 1926), de Shakespeare. En 1915 fue nombrado director de la Academia de Lengua Vasca y Declamación de Donostia, Euskal Iztundea, con la que recorrió toda Gipuzkoa representando obras de teatro y despertando la pasión por el euskara. En opinión de la crítica, Toribio Altzaga elevó el listón de un teatro en lengua vasca que sus antecesores habían dejado muy bajo. Fue miembro auxiliar de la Academia de la Lengua Vasca, Euskaltzaindia.