Pedro Antonio Aņibarro (1748-1830)

Natural de Areatza. Ingresó en el convento bilbaino de San Francisco y se ordenó en 1772. En 1790 fue aceptado en el colegio de misioneros de Zarautz, donde permaneció hasta su muerte. Este colegio de Zarautz es muy importante en la historia de la literatura vasca y por él pasaron autores como Francisco Antonio Palacios, Juan Mateo Zabala, Jose Kruz Etxeberria o Jose Antonio Uriarte.

En su labor misional, Añibarro recorrió buena parte de Euskal Herria, lo que le proporcionó un conocimiento profundo del euskara popular.

Durante la Guerra de la Convención, las tropas francesas invadieron Gipuzkoa y  se llevaron preso a Añibarro, quien dos meses después pudo regresar a Zarautz. El escritor también conoció los avatares de la llamada Guerra de la Indepencia (1808-1814).

Es autor de numerosas obras, pero, dadas las circunstancias y la situación de la época que le tocó vivir, sólo consiguió publicar en vida cuatro. Otras tres se publicaron tras su muerte y seis más permanecen inéditas. La principal, un clásido del dialecto vizcaino, es Escu Liburua, eta berean eguneango cristiñau cereguiñac (Tolosa, 1802). En 1821 y 1827 hizo nuevas ediciones de este libro de prácticas devotas con correcciones y añadidos.

El estilo de Añibarro es didáctico; claro, pero no brillante. Tiende a emplear muchos sinónimos, lo que, además de restar fluidez a su prosa, la hace a veces pesada.