N. Ormaetxea “Orixe”

Desde muchos puntos de vista, es uno de los principales escritores en lengua vasca. Al contrario que Lizardi, fue longevo y escribió mucho. Renovó la prosa y la poesía. Estaba preocupado por la corrección gramatical de sus textos, que, a la vez, destilaban misticismo o podían ser líricos y épicos a un tiempo. Fue un gran polemista, como Unamuno, a quien se parecía en muchos aspectos.

Fue un escritor enraizado en los clásicos grecolatinos, amante de la medida, la profundidad y las reglas. Fue también un magnífico conocedor de todos los dialectos y un hábil traductor. Su visión tradicional de la vida vasca le llevó a oponerse a las tendencias modernas. Vivió mirando al caserío, dejando a un lado todo lo relacionado con el mundo urbano e industrial.

Inició su carrera literaria en 1917. En 1935 ya había concluido Euskaldunak (largo poema épico), aunque no pudo publicarlo hasta 1950. En ese intervalo se dedicó a la traducción de obras como Urte osoko Meza-Bezperak (1949) o Igan beti nire lelo (1951). Dejó testimonio de sus reflexiones religiosas en Jainkoaren bila (En busca de Dios, 1971).

A finales de la década de los 50, sus planteamientos chocaron con las opiniones innovadoras de las nuevas generaciones, que reivindicaron el carácter también urbano de Euskal Herria, discutieron el modelo literario épico de Orixe y compatibilizaron el "ser vasco" con ideologías y modos de vida no tradicionales.

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