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Tere Irastortza Garmendia > Extractos

Poesia

2001 Los que existen, sin nombre. Canciones de un embarazo | Pamiela

1

La memoria era el atributo de los dioses,
y olvidar, nuestra defensa.
Contra ello Caín parece que eligió
el exilio sin tierra paterna,
y no la patria materna hasta la tumba.


Permanece la memoria, sin embargo,
pues el miedo vive en el futuro,
y así no ha habido soledad,
sino el silencio expandido
a través de la conversación
interrumpida en la negación

y nosotros acurrucados gracias a los recuerdos
en el vientre del olvido
mientras el miedo nos busca


porque la memoria es un atributo de los dioses
y olvidar nuestra excusa.


2

Sólo la muerte era la imagen de Dios,
en busca de los labios de los niños de ciudades extranjeras.
tenía desperdigados a los apóstoles y enemigos
sin necesidad de despertarlos o arengarlos,
de dos en dos y en grupos
para estallar repentinamente en el crepúsculo,
los llantos de niños que no pueden dormir,
cuando necesitaban flor de almendro y almíbar.

Toda muerte estaba en la imagen de Dios, bajo ella,
mujeres que no quisieron parir con sufrimiento
no pudieron cerrar los ojos, a menos que no fuera
para recibir en su interior aquel jardín perfumado
junto con el otoño en sus entrañas,
ellas que esperaron
el momento y el modo de repudiar la muerte
.








ÚLTIMA CLÁUSULA DEL TESTAMENTO

PORQUE lo que no se dice
es lo único que debería haberse dicho
y lo que se guarda en silencio
para siempre en la memoria lo que se siembra
y siembra.

Digo todo esto —dice—
por sabiduría y porque sólo lo que
no se ha mencionado aquí
perdurará
lo que la indómita memoria sin nombre retendrá.

Como el hueso en la semilla
el defecto viene en la palabra
pero lo único que la sacia
es el suero de leche de la memoria.


CREAR eres creado
(pero en mi interior)
No hay creadores
(ya pueden decir lo que quieran todos los escritores)
no hay creadores

tan solo espacio el cual
no se cierra a lo desconocido.

Los espacios se llenan:
no se reducen
no se alargan;
pues no se trasladan geométricamente,
no se guardan en fotos e imágenes.

Los espacios se llenan
-dentro de nosotros antes de nada-.


INCLUSO cualquier oportunidad
para la soledad
se convierte en útero;
en todos los turnos para hablar
tu silencio es fecundado:
vienes
en la semilla de la intimidad.


La INTIMIDAD no es cosa de uno:
bien lo expresan tus patadas
mientras estoy sola.

MIRANDO a los cuartos de los niños
me siento instante reunido.
No todo el globo terráqueo,
es suficiente un rincón, húmedo,
acuoso.

MUCHOS soñaron que
la vida surgió del agua,
los sueños vienen en ondas de recuerdo.


Aunque los demógrafos no digan más,
no porque me asuste la soledad del futuro,
el saber que no hay soledad en el tiempo de la
memoria
te ha fecundado.


Me CONOCES porque te tengo en mi interior,
y no eres más que mi esperanza.
Me conoces, y distingues
por el jardinero que está podando la tarde,
por el viento sur que chupa la nieve de los montes,
aunque no te distingo desde mi soledad.


-¿Porque nos rodea?
–No
–El espacio nos limita porque
está en nuestro interior.

Las CIUDADES son
los mapas y laberintos
de las pesadillas de los gobernantes:
no te dejaré sola
mientras no aprendas a esconderte.

El CORDÓN UMBILICAL es lo que nos diferenciará:
vivirás en otra casa pasada la calle,
pasado un tiempo serás la hija de otra época.

Y allí, y entonces me tendrás en tu interior
después de todas las calles y tiempos y modos de hablar.


Ni siquiera hay una isla para la inocencia
en los paralelos del frío-calor
y en todas las latitudes que aprietan el mundo.

Espérame, sin embargo,
sobre la trampa de la memoria:
allí donde los olvidos más extremos
con sueños inflados
no obstruirán.
Espérame
en el único oasis que conozco,
y cuando sientas que la espera es demasiado larga, cuéntame
con los peldaños de la escala entre el cielo y la tierra,
palabras dichas en vano:
el único oasis que he conocido.
2011 Euskal Idazleen Elkartea
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