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Junes Casenave Harigile > Extractos

Teatro

Los Dos Tarros de las Lamias |

(Xaxi, la madre y los tres niños, Petiri, Maddi y Jüje están en la cocina, por la tarde. Petiri está barriendo el suelo, Maddi secando los platos, Jüje, el más pequeño, está jugando con un tractor de juguete en el suelo. Alguien llama desde la puerta.)

Xaxi: Alguien ha hablado fuera. Venga, Petiri, mira quién anda.

(Petiri va rápidamente a abrir la puerta. Algunas lamias entras, sus nombre Ekieder, Argia y Goizizar; Ekieder y Argia llevan un tarro cada una. Petiri y Maddi permanecen detrás de su madre, Jüje no se mueve.)

Xaxi: Buenas tardes, amigas. ¿Y qué les trae por aquí?

Ekieder: ¡Oh! Simplemente hemos pasado a saludar.

Argia: No nos vemos muy a menudo.

Xaxi: Sí, sí, pero al menos nos vemos cuando bajamos a la cueva de las lamias a hacer la colada.

Goizizar: Sí, pero, allí, cada una va a limpiar lo suyo y no hay tiempo para charlar.

Ekieder: Nos gustaría parar aquí un rato, si no les importa.

Argia: Sí, podemos pasar un rato agradable todos juntos.

Xaxi: Ciertamente, no es que vengáis muy a menudo.

Goizizar: Sí, ya sabes, nuestro trabajo nos mantiene muy ocupadas en casa.

Xaxi: Así es, sí.

Ekieder: ¡Oh, Jüje!. Qué hermoso juguete tienes ahí ¿Qué es?

Jüje: Mi tractor, para trabajar.

(Jüje mueve el tractor)

Xaxi: Petiri, ve y di a tu padre que tenemos visita.

(Sale Petiri)

Goizeder: ¿Qué tal tu trabajo?

Xaxi: Ya no estamos tan ocupados ahora que hemos acabado ya con la recogida del heno.

(Entran Borttol, Tío Laurentx y Petiri)

Ekieder: Perdón por interrumpiros en vuestro trabajo.

Borttol: ¡No, no os preocupéis! El trabajo nos seguirá esperando. En cambio, será difícil que podáis volver y es tan agradable poder veros

Xaxi: Sentémonos y charlemos un poco.

(Todos se sientan. Las lamias dejan sus jarros en la mesa)

Argia: Mirad, hemos traído estos jarros con nosotras. Nos gustaría daros un regalo.

Goizizar: Vosotras, para nosotros sois buenas vecinas. ¡Nos hacéis tantos favores!

Ekieder: Entonces, me imagino que estaréis pensando para qué demonios son estos jarros.

Xaxi: Y sí, sí..

Goizizar: Uno de estos jarros es para vosotros; habéis de elegir uno.

Argia: ¡Mirad! Este, está lleno de dinero; esto otro, en cambio, de manteca. Elegid pues.

Borttol: Oh, cielos, ya hemos elegido: Cogeremos el que está lleno de euros.

Xaxi: Sí, sí. ¡Hay un montón de gastos en una granja como esta! Además, hoy día la educación de los niños cuesta mucho.

Borttol: Pero la abuelita no está aquí. Deberíamos escuchar su consejo, a ver qué dice. Y, como es lo correcto, haremos el deseo de nuestro anciano.

Xaxi: Maddi, ve a llamar a la abuelita, hace falta que venga.

(Xaxi se va y vuelve con la abuelita)

Abuelita: ¡Oh, qué gran honor!, ¡las lamias han venido a vernos!

Borttol: Sí y han traído un hermoso regalo.

Ekieder: Siempre habéis sido tan buenos con nosotras. Y nos gustaría expresaros nuestra gratitud.

Xaxi: Entonces, mamá, hemos de elegir uno de estos dos tarros.

Argia: Uno está lleno de dinero, el otro de manteca.

Xaxi: Nosotros, claro está, hemos elegido el primero. Mamá, ¿tú qué dices?

Abuelita: Sé que el dinero es necesario y hemos sufrido mucho su falta. Pero si tenemos que comer, la manteca es lo más valioso. La usamos a diario. Entonces, para mí no hay duda: prefiero el tarro de manteca.

Borttol: Si así lo dices, elegimos el tarro de manteca.

Xaxi: Tú, mamaíta, sí que sabes, a tu edad, qué es lo mejor en casa.

Abuelita: Haced lo que queráis. Pero sé que necesitamos manteca durante el año. Así que, yo prefiero el tarro de manteca.

Borttol: Entonces, lo haremos según tu deseo.

Xaxi: ¡Oh! No os he ofrecido nada. Tomaréis algo, ¿no?

Ekieder: ¡No, no! ¡No te preocupes! Nosotros, hemos venido en nombre de todas las lamias. Coged vuestro tarro y así estará bien.

(Las lamias salen, Borttol guarda el tarro y todos salen)

Narrador: Después de que las lamias se fueran, cada uno siguió con sus quehaceres. La abuelita pasaba la mayor parte de su tiempo en la cocina. Siempre vigilando la comida, y, por supuesto, usaba manteca todos los días. Un día decidió probar con la manteca que las lamias habían dejado.

(Sale el narrador. Entra la abuelita y abre el tarro; coge la manteca con una cuchara de madera. Pero en vez de manteca lo que encuentra es una fina capa de nieve. Casi se desmaya y se cae sobre sus posaderas. El tarro brilla llenos hasta arriba de puro oro.

Abuelita: ¡Ay! Pero qué es lo que veo! O estoy soñando.

(Gritando) (Recogiendo el oro)

¡Xaxi, Borttol! Venid en seguida.

(Entran ambos y tres niños)

Borttol: ¿Qué te ocurre cariño? Estás pálida como la leche.

Abuelita: Vedlo vosotros mismos: ¡Mirad!

(Borttol se inclina. Coge un puñado de oro y lo muestra ante el asombro de todos)

Borttol: ¡Hala! ¡Qué dineral! Al fin podemos comprar herramientas para facilitar el trabajo, sí y también algunas vacas y ovejas.

Xaxi: Nuestro trabajo será más sencillo y con el dinero extra podremos vivir más confortablemente.

Borttol: También usaremos todo esto para educaros a los niños. Pero cada uno de nosotros no debe olvidarse de mantener los pies en el suelo. Recordad que siempre habremos de seguir trabajando.

Abuelita: Creo que es lo que las lamias benefactoras querían. Soy muy feliz en mi vejez. Cantemos todos una alegre canción.

Canción

Demos gracias a nuestras amigas las lamias
y corrijamos los errores.
Dejemos a jóvenes y viejos,
que se regocijen noche y día.

Tres hurras por papá y mamá
sin olvidarnos de la abuelita.
Bailemos y cantemos
Y compartamos nuestras risas.
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