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Euskal Idazleen Elkartea

Emilio Lopez Adan > Extractos

Ensayo

2005 | Argia

El Santo Padre

En la agonía de ese hombre no puedo ver más que una cosa: La agonía de cualquier dictador pegado al poder. Creía que bastante tuvimos ya con la de Franco, con operaciones heroicas en el palacio de El Pardo incluidas..., pero no: ha habido otro montón desde entonces, y el último en Roma. Estoy asqueado.

Luego, los fallos del idioma. En nuestra tradición, para nombrar al pequeño dios de Roma sólo tenemos lo de Santo Padre, e igual que a Anjel Lertxundi, el uso de ese "Santo Padre" me hastía. Padre y Santo. Hay que escribir, leer y escuchar algo optimista y venerable, son otra oportunidad. Muchos "Santos Padres" a través de la Historia han sido crueles y han oprimido a la gente, mientras que el último ha sido un defensor acérrimo de una moral cerrada y excluyente.

Lo mismo me pasa con Dios… . Dios, de por sí, ha de ser todopoderoso y totalmente bondadoso, nuestra educación cristiana no nos da otra oportunidad conceptual. Si usamos la palabra parece que estamos pillados, porque como dice el argumento ontológico, una vez nombrado a Dios ya no puede negarse su existencia: Siendo Dios el almacén de todas las cosas buenas, no entra en la cabeza que no tenga la cualidad elemental de algo para que sea, la existencia. El concepto mismo parece impedir que haya gente sin fe, atea.

Alta, en el mundo mucha gente le ha dado prioridad a otras contradicciones más notorias. Así, sabemos desde hace tiempo que "bueno" y "todopoderoso" no pueden ir juntos. Ante tanto dolor, sufrimiento y … que hay en el mundo, y si se presupone que el mundo ha sido “creado”, o el que lo ha hecho no es todopoderoso, o no era nada bueno. ¿Cómo puede comprenderse la existencia del sufrimiento si el que hizo el cielo y la tierra era tan bueno? Sí, sí, los teólogos tienen respuesta para todo, se necesitaba la libertad de la gente, eso al menos le debía el creador al creado a su semejanza; y la libertad crea la posibilidad del mal... . Pero los espíritus humanistas no se han convencido: Hacerlo de otro modo, al menos sin tanto sufrimiento en vano, no era tan complicado para un todopoderoso, y, lo que es más, ante el sufrimiento de los inocentes, ante la leucemia de un niño trisómico, por ejemplo, ¿qué lugar tiene ese sufrimiento “justificado” que es consecuencia de la libertad?

La lógica de los maniqueos es más afilada. Dios bueno y dios malvado, ambos muy poderosos, a cada uno lo suyo y en el medio, como el pito, nosotros.

Luego, hay posibilidades que no despreciamos tanto.

Igual hay muchas creaciones, y la de nuestra galaxia le salió así a un dios mediocre, que la hizo lo mejor que pudo, y luego todo le salió al revés. ¿Qué le vamos a hacer, pues? Hay trabajadores malos, ¿por qué no dioses incompetentes? En esos casos, al menos, no tendríamos razones para estar amargados y rebelarnos, ya que ese dios en vez de ser el que nos fastidia sería otro criatura miserable como nosotros.

Pudiera haber otra interpretación, más política. Quizás, el Demiurgo que creó nuestro universo está envejeciendo, como el Santo Padre, y padeciendo Parkinson, con la ayuda del Alzheimer, se ha olvidado de nosotros; y mientras todo esto se va a la porra, los ángeles de extrema derecha que cuidan su habitación no les cuentan nada, ya que tienen la esperanza de que la humanidad se aburre y se rebele, y entonces, pues ese es el sueño de los ángeles de extrema derecha, que el Arcángel San Miguel tomará el mando de los ertzainas y nos mandará a todos donde Belcebú, Barrabás, Satanás y demás, para siempre. Porque como lo teólogos hacen saber, los pecados fútiles de la pequeña criatura merece el infierno dios, esto es, el infinito, porque ofende, y el castigo habrá de ser como la dignidad del ofendido, el infinito de sufrimiento y de tiempo... los teólogos son gente tan apacible como vendida.

En nuestra loca juventud creímos que nos liberaríamos de la religión. Ahora, debido a las comuniones, funerales, el patrimonio cultura de Europa y la salud del Santo Padre (¡con dos mayúsculas!), parece que no estábamos en lo cierto y que nos ha sobrepasado. ¡Lo de siempre para siempre! Pero no para mí. Repetiré, amargo y rebelado: ¡ni dios, ni tampoco amo! ¿Y si dios estuviera en el cielo? Como decía Bakunin, tendríamos que echarlo de ahí!
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